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Doce horas persiguiendo el rastro del virus de influenza

Lunes, 03 de Agosto de 2009 12:22

 

Doce horas persiguiendo el rastro del virus de influenza

Tiene más prensa que Madonna. Con el buscador de noticias de Google, encontramos 26.000 noticias sobre la diva del pop. En cambio, si buscamos influenza, llegan casi a 170.000 recortes periodísticos. La gripe A es la vedette de la temporada. ¿Por qué, entonces, no probar hacer la cobertura de medio día siguiéndole el rastro al enigmático virus?

Juan estornuda. En el colectivo, con la sicosis de la pandemia, dos que iban a su lado intentan pasar más para el fondo. Pero Juan no es ningún maleducado. Se tapa la nariz con la mano para evitar dispersar las gotas de saliva a su alrededor. Disimuladamente se limpia un poco con la pierna del pantalón y vuelve a sujetarse de la baranda antes de que el frenazo lo tire al suelo.

El protagonista de la crónica es el virus de la influenza, representado en minúsculas partículas que quedaron adheridas al pasamanos de metal. Tienen forma esférica de un diámetro microscópico que equivaldría a partir un milímetro en 10.000 partes.

Esas gotitas que quedaron en el pasamanos podrán quedarse ahí, latentes, hasta por los próximos dos días. En 1982, un estudio sobre la supervivencia del virus en el ambiente, "Survival of influenza viruses on environmental surfaces", publicado en la Revista de Enfermedades Infecciosas, comprobó que el virus de la influenza A y B sobrevive entre 24 y 48 horas en superficies duras y no porosas como el acero inoxidable y el plástico.

MANOS RÁPIDAS. Lourdes, que estaba leyendo sus apuntes de la facultad, y ni se fijó en el estornudo de Juan, se levanta apurada cuando se percata de que está a dos cuadras de su parada. Pide permiso a su vecina de asiento para pasar y hábilmente, con ayuda de la baranda, logra eludir las rodillas ajenas que casi se pegan al asiento delantero. Lleva ahora pegadas a sus manos unas minúsculas partículas. Afortunadamente estos virus están sentenciados a muerte. En los dedos, según el estudio citado, el virus de la influenza apenas sobrevive un máximo de 5 minutos.

Pero Lourdes, coqueta, se limpia el colorete de la comisura de los labios antes de marcar su tarjeta de asistencia en el trabajo. No lo sabe, pero en un par de días va a estar tumbada en cama.

DINERO SUCIO. Juan, quien también ya se bajó del ómnibus, pasa por el supermercado. Con 2 billetes de 10.000 paga su almuerzo y deja una huella duradera. Otro estudio sobre la supervivencia del virus de la influenza, "Survival of influenza virus on banknotes", publicado por investigadores suizos en mayo del 2008 encontró que es posible mantener el virus vivo hasta 3 días en billetes.

En la investigación, el papel moneda fue contaminado en el laboratorio con diferentes subtipos del virus de la gripe en diversas concentraciones y se puso a prueba su supervivencia en el tiempo. La mayor sorpresa fue cuando se midió la supervivencia del virus en el dinero inoculado con altas concentraciones del virus de la gripe A, a los que, además, se les añadió moco respiratorio. En estos casos el virus mostró una sorprendente supervivencia de hasta 17 días. Así que los billetes con los que pagó Juan, solapadamente impregnados con secreciones nasales, podrán constituir fuentes de contagio por las próximas dos semanas. La inesperada estabilidad del virus de la gripe en este entorno no-biológico sugiere que la contaminación ambiental debe tenerse en cuenta en las medidas preventivas relacionadas a la pandemia, sugieren los responsables de este estudio.

ARMAS HIGIÉNICAS. Llevamos medio día siguiendo al virus, que ya ha dejado un rastro que podría supervivir por semanas. Las personas con gripe son más contagiosas durante el segundo y tercer día tras haber contraído la infección y su capacidad infectiva se prolonga durante unos diez días. Así que en ese tiempo, su huella será muy extensa.

Dado que la gripe también se contagia a través de las gotas emitidas en aerosol con la tos, el estornudo e incluso con el habla, otras partículas del virus pudieron quedar flotando en las habitaciones por las que Juan pasó. Un artículo de la Revista de Infectología "Inactivation of influenza A viruses in the environment and modes of transmission: a critical review", publicó en noviembre de 2008 que el aire era una importante vía de transmisión en ambientes cerrados. Por eso, incluso en este gélido invierno paraguayo, se deben abrir las ventanas unos minutos al día para renovar el aire.

Pero todo malevo tiene su flanco débil. Y el virus de la influenza no es excepción. Frente a este escurridizo personaje, nos queda algún arma.

Parece que la higiene se presenta como la herramienta más efectiva para mantenerlo a raya.

El alcohol es un eficaz desinfectante de superficies en las que pudo depositarse el virus. Hay estudios que sugieren que si se usa junto a antisépticos con amoniaco se incrementa su eficacia. Por eso, limpiar, taparse la boca al toser y lavarse las manos frecuentemente suenan como maneras de evitar a esta estrella mediática sin ningún club de fans.

CUESTIÓN DE TIEMPO

  • Hasta por 24 horas es posible que cantidades de virus vivos suficientes para infectar a una persona se transfieran desde una superficie de metal a las manos.
  • En materiales porosos como papel o tejidos, la supervivencia del virus, detectada por un estudio en 1982, fue de entre 8 y 12 horas.
  • En cambio, la transmisión desde tejido a las manos deja de ser posible después de los 15 minutos.
  • El virus sobrevive en las manos hasta 5 minutos después de la transferencia desde otras superficies.


Noticia tomada de: Última Hora - Paraguay

 

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