| Bingham el bueno |
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| lunes, 07 de abril de 2008 | |
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El correo de EEUU acaba de emitir una estampilla con el rostro de Hiram (Harry) Bingham IV, hijo del Hiram Bingham que nos metió en el lío con la universidad de Yale. Me permitiré glosar muy de cerca un texto que circula en la red llamando a honrar su memoria. Merecidos ambos, la estampilla y el homenaje en la red. Hace ya unos cuantos meses el secretario de Estado Colin Powell concedió a Bingham una condecoración póstuma por "discrepancia constructiva". Por medio siglo el departamento de Estado se había resistido a hacer homenaje alguno. Prefería recordarlo como un diplomático insubordinado y un peligroso independiente que tuvo que ser cesado. La hazaña de Bingham evoca la de su colega sueco Raoul Wallenberg, quien desde su puesto diplomático ayudó a numerosas personas, en particular judíos húngaros, a sobrevivir. Wallenberg fue capturado por los soviéticos en 1945 por "espía de EEUU" y murió preso al poco tiempo. Hoy existe una fundación internacional con su nombre. En 1939 Bingham era vice-consul en Marsella. Entonces los EEUU eran neutrales y poco dispuestos a contrariar al régimen títere de Vichy presidido por Phillipe Petain. Por lo cual el gobierno de Franklin D. Roosevelt ordenó a sus representantes en Marsella no conceder visas a judío alguno. Bingham arriesgó su carrera resistiendo la disposición. Contra toda instrucción de Washington, emitió más de 2,500 visas a judíos y otros tipos de refugiados, entre ellos los artistas Marc Chagall y Max Ernst, y la familia de Thomas Mann. También alojó refugiados en su casa de Marsella y obtuvo papeles para facilitarles las peligrosas jornadas de esos tiempos. Trabajó con las organizaciones de la resistencia francesa para sacar judíos de contrabando de ese país a la España de Franco, o a otros puntos del Mediterráneo, a veces pagando de su propio bolsillo. Hasta que en 1941 Washington perdió la paciencia frente a este diplomático en constante rebeldía. Entonces fue enviado a la Argentina, donde siguió irritando a sus superiores, ahora con informes sobre los movimientos de criminales de guerra nazis. Por último fue obligado a salir del servicio diplomático estadounidense. Murió casi pobre en 1988, y poco se supo de sus actividades hasta que su hijo encontró algunas cartas luego de su muerte. Tómese nota de que los intentos de honrar a Bingham han despertado polémica no solo por la posición de Washington pre-1941, sino por discrepancias sobre hechos de su carrera misma. Hay quienes le niegan toda condición heroica. Sin embargo viene siendo honrado por muchos grupos y por diversas organizaciones, entre ellas las Naciones Unidas y el Estado de Israel. Articulo tomado de: La República - Perú Set as favorite Bookmark
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