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jueves, 10 de abril de 2008
Su ubicación, en Craigieburn, bien podría ser el lugar en medio de la nada, porque para llegar hasta ahí se necesita salir de la ciudad de Melbourne y hacer un recorrido por más de una hora. En las zonas continuas sólo se pueden ver terrenos baldíos y, de pronto, una fortaleza: se trata de las instalaciones de la empresa Securency.

El nombre de la compañía no resulta familiar, pero si se toma en cuenta que la empresa australiana imprime billetes de polímero para 27 países en el mundo, y gracias a un joint venture con el Banco de México, convertirá a nuestro país en la primera nación en el mundo, fuera de Australia, en contar con una planta para la impresión de billetes de polímero, puede que dentro de unos años su nombre sea parte de nuestro léxico.

Securency International es el líder mundial en tecnología de sustrato de polímero, suministra una variedad única de sustratos que se utilizan en la impresión de billetes y otros documentos de seguridad.

Creada en 1996, nació de una asociación entre el Banco Central de Australia (RBA) y la empresa Innovia Films, como una solución al grave problema de falsificación de papel moneda que enfrentaban los bancos centrales a nivel mundial.

“La falsificación era un problema serio y creciente en muchos países, debido a la proliferación de medios de reproducción relativamente baratos y fáciles de usar (como fotocopiadoras a color, escáneres e impresoras), hasta un niño tiene acceso a todos estos medios. Por ello, los billetes requerían de varios niveles de seguridad eficaces”, recuerda Bruno Garoffolo, director de marketing de la empresa australiana.

Desde la introducción de los billetes de polímero, los niveles de falsificación en países como Australia están en niveles inferiores a uno por ciento, por lo que la demanda de este material se duplicó en una década, a tal grado que ahora toda la serie de billetes australianos son de este material.

“Pero las ventajas van mucho más allá, los billetes de papel tienen una utilidad de dos a cuatro meses, la de los de polímero es de 18 meses, además tienen una segunda vida porque se pueden reciclar y convertirse en productos para limpieza o componentes para barredoras”, compara el entrevistado.

Tomando en cuenta su larga vida, el costo de producción del dinero disminuye entre 50 y 60 por ciento. Otra de sus ventajas es que su tamaño es mejor al del papel, lo que genera un ahorro en insumos.

“Generalmente, nosotros hacemos la materia prima, las planillas de polímero con las ventanas de seguridad, como un negativo, y en cada país se imprime con la mezcla de colores y figuras que sus gobiernos escojan; 95 por ciento de lo que producimos es para exportación”, detalla Garoffolo.

“Ya estamos imprimiendo el quetzal para Guatemala, desde 2007, y fue muy bien recibido; en América Latina la demanda está creciendo, porque es considerable el número de países que tenían problemas con la falsificación”, comenta.

Estos billetes, según explica el entrevistado, se fabrican al gusto del cliente, pues la empresa únicamente hace la materia prima y cada país decide los colores, el número de elementos de seguridad (que pueden ir desde varias ventanas transparentes con figuras sobrepuestas, hasta colores tornasol).

“La ventana transparente es un elemento que hace infalsificables los billetes. En una primera etapa, esta ventana era transparente y tenía figuras con algún tipo de raspado, pero conforme fuimos avanzando, ahora en esta ventana ya se pueden poner varias figuras, incluso sobrepuestas unas con otras.

“Unos países eligen la cara de algún personaje importante que la puedes apreciar por alguno de los lados del billete, pero lo volteas y por la misma ventana ves del otro lado, no la cara sino una figura simbólica”, explica.

En julio del año pasado, inició en el estado mexicano de Querétaro la construcción de lo que será la primera planta de la empresa fuera de territorio australiano, estas instalaciones iniciarán operaciones el próximo año y convertirán a México en el primer país de América Latina en producir billetes de polímero.

Este nuevo negocio es un joint venture entre la australiana y el Banco de México. El proyecto, de acuerdo con información del banco central, requerirá de una inversión de 130 millones de pesos, de los cuales Securency aporta el 80 por ciento y la institución azteca el 20 por ciento restante.

Para el Banco de México, esta construcción garantizará también el abasto de los insumos para la fabricación de los billetes plásticos con lo que se puede esperar que el país emita próximamente papel moneda reciclable adicionales a

“La planta tiene el propósito de reducir riesgos asociados a una posible interrupción del abastecimiento del mencionado insumo. De igual manera permitirá a Securency exportar desde México el compuesto químico a otros países que estén interesados en la tecnología para billetes”, cita la institución financiera.

“Para los bancos centrales que producen sus propios billetes, pueden tener importantes ahorros, al no tener que aumentar su capacidad instalada para seguir imprimiendo”, añade.

Antes de adoptar esta tecnología, la impresión de billetes de papel de 20 pesos en México había mostrado un incremento de 37 por ciento entre 1996 y 2006, lo que representaba una gran erogación para el banco central que constantemente tenía que estar imprimiéndolos. Por otro lado el nivel de falsificación era de 18 piezas por millón.

Desde la llegada del polímero a tierra azteca, el nivel de falsificación bajó a menos de una pieza por millón, en el caso de los de 20 pesos y a menos de 250 piezas por millón, en el caso de los billetes de 50 pesos.

Según el Banco de México, durante el primer trimestre de 2007, se detectaron 104 billetes falsificados en el país, de los cuales, solamente 17 eran malas imitaciones del polímero.

Cabe recalcar que esta tecnología representa un importante ahorro si se toma en cuenta que para 2011 el circulante en el país pasará de 500 mil millones de pesos a 700 mil.

“La colaboración con México ha sido muy importante y la planta se va a construir en ese país porque fue el más sensible a todas las ventajas que puede obtener”, comenta el representante australiano.

Securency produce el polímero para los billetes de Brasil, Australia, Singapur, Samoa, Kuwait, Nueva Zelanda, Irlanda del Norte, China y Vietnam, entre otros y ahora, México también entrará el negocio


Articulo tomado de: Excélsior - Mexico
Escrito por: Juliana Fregoso

 





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