Rubén Rodríguez Antuña, ante su negocio. / MARIETA

Tras 34 años vendiendo todo tipo de reliquias, Rubén Rodríguez Antuña pone fin a uno de los puntos de referencia para los coleccionistas locales Cierra la tienda de coleccionismo de sellos y monedas de Julia de la Riva

La última filatelia avilesina echa el cierre tras 34 años vendiendo no solo sellos, sino una amplia variedad de objetos, desde monedas a minerales o documentos. Se trata de la última tienda de estas características en Avilés y era un punto de referencia para muchos coleccionistas de la ciudad. Su propietario, Rubén Rodríguez Antuña, recuerda estos años con gran emoción. «He vendido muchas cosas y muy variopintas, y aquí los objetos tiene un valor intrínseco que prima sobre su valor económico». Entre ellos algunos muy curiosos, como «una moneda carcelaria que tengo a la venta que es un dólar de plata con un resorte oculto dónde se abre y se podían meter mensajes los presos para comunicarse entre ellos». Una de las labores más importantes en su trayectoria es la documentación e investigación sobre los objetos que vende, dado que «hay que tener datadas todas las cosas, ya que los clientes que vienen van a preguntar y por ello siempre es mejor tener el producto bien referenciado».

Rodríguez no tiene en mente un relevo generacional del comercio, considera que es un negocio alejado de los intereses de los jóvenes de ahora «De cada cincuenta padres que acuden interesados con sus hijos habrá dos o tres niños que se vayan con algo para ellos». Comenzó como vendedor ambulante y a los seis años abrió el mismo local que cerrará esta tarde, un cierre que viene motivado por su jubilación. «Durante todos estos años he cosechado una gran cantidad de clientes, casi todos ellos motivados por el coleccionismo». Desde Avilés ha vendido a todo el mundo, «hasta en Nueva Zelanda».

El cierre ha disgustado a los coleccionistas de la villa. José Ramón Rumoroso, miembro del Grupo Filatélico Avilesino, confiesa sentir pena. «Es una muy mala noticia, ya lo fue hace años cuando cerró la tienda de Dolores y Aurelio, en la calle José Cueto. En Avilés siempre hemos tenido un negocio para filatélicos, numismáticos y coleccionistas y ahora ya nada», lamenta. Asegura que «aquí siempre ha habido ha habido afición al coleccionismo y es una pena que los jóvenes no se interesen más». Muchos filatélicos defienden la necesidad de un comercio de estas características. «Internet está bien y siempre habrá algo que puedas comprar ahí, pero el coleccionista necesita un comercio local, una asociación, una feria, algo dónde pueda ver en sus propias manos el producto que está vendiendo», expone Rumoroso.

Por otro lado y desde la Sociedad Numismática de Avilés, Benito González asegura que «esto es una afición que hace años que se viene abajo, la juventud va por otros caminos en los que el coleccionismo no tienen cabida». También señala que «la numismática, al igual que la filatelia y otros tipos de coleccionismo va perdiendo seguidores poco a poco, vamos aguantando el tirón gracias a exposiciones y convenciones, pero en una época en la que la gente tiene otras aficiones es muy difícil continuar». Remata prediciendo que «coleccionistas habrá siempre, pero no volveremos a ver el boom de los años 80, dónde los precios, el entretenimiento y las formas de vivir eran muy diferentes».

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