diciembre 13, 2018

Por Jorge A. Proctor © 2018

Hoy día reposa en la colección del Museo de la Casa de Moneda de México una moneda de 8 reales columnaria, con fecha de 1729 y marca de ceca de Madrid, la cual, por falta de documentación que explicara su existencia, ha sido, por años, el tema de muchos debates sobre su autenticidad.

La excelente manufactura de este ejemplar, que por residir en esa prestigiada colección le daba tácitamente un voto de confianza a los que aseguraban su autenticidad, no le quitaba las dudas a otros. La Real Ordenanza dictada el 9 de junio de 1728 en preparación para la introducción de la nueva moneda columnaria de cordoncillo en la América parecía contradecir su existencia, ya que ésta, estrictamente establecía que las muestras que serían enviadas a la América serían «ejecutadas en cobre»,(1) y el ejemplar que hoy se discute está hecho en plata.

Con más preguntas que respuestas, admito que yo mismo era uno de los que se encontraba con dudas sobre su autenticidad, pero no estando listo para abandonar este tema sin antes tratar de buscar si su existencia estaba mencionada en la documentación de la época, me fui a la búsqueda en los archivos. Sorpresivamente esta investigación comenzó a dar frutos casi inmediatamente, permitiéndome ahora, finalmente, reconstruir la interesante historia de esta pieza que hoy comparto contigo.

Para 1729 ya se había tomado la decisión de que la Casa de Moneda de México sería mecanizada, por lo que las nuevas monedas que se hicieran ahora allí, llevarían un nuevo diseño, hoy conocido como el diseño columnario o de dos mundos. Aunque no se conoce cómo fue seleccionado este diseño, sí se sabe que para el 8 de septiembre de 1728 ya se había escogido, citándose en un decreto fechado ese día, sen el cual se describe que la moneda que se había mandado labrar en las Indias se haría: «con el cuño de las Reales Armas de Castilla , i Leones , i en medio el escudo pequeño de las Flores de Lis , i una Granada al pie con la inscripción Philippus V. D. G. Hispan. &  Indiar. Rex , i por el reverso las dos columnas coronadas con el Plus ultra, bañándolas unas ondas del mar , i entre ellas dos Mundos unidos con una Corona , que los ciñe, i por inscripción Utraque unum…» (sic).(2)

Pasaría casi un año antes de que se hablara sobre estas monedas nuevamente. Por carta con fecha en Madrid del 18 de agosto de 1729,(3) la Junta sobre dependencias de moneda manda a pedir al Marqués de Feria, Don Casimiro de Uztáriz, Superintendente de la Casa de Moneda de Madrid, «…para pasar a manos de Su Majestad…», dos reales de a ocho, dos de a cuatro, dos de a dos, dos de a uno y dos de medio, por muestra con el nuevo cuño para las Indias; en pocas palabras, dos monedas de cada género, es decir, diez piezas en total.

El 19 de agosto de ese año,(4) el Marqués de Feria confirma el haber recibido la solicitud referente a las muestras y el 22 de agosto (5) hace saber, por medio de una comunicación, que ya para mediados de esa semana se podrían enviar los reales de a ocho, de a dos y medios reales, de los cuales el tallador Diego de Cosá (6) estaba concluyendo los cuños, dejando así los reales de a cuatro pendientes para toda la semana que venía (de forma curiosa, la muestra del real sencillo no es mencionada en este documento). Pero, antes de comenzar estas muestras, el Superintendente, quien reconocía que por tradición «…se acostumbraba remitirlas en cobre…», solicitaba que se le hiciera saber si estas serían hechas en cobre o en plata.

El 24 de agosto se da respuesta a la pregunta acerca del metal en que se harían estas muestras, especificándose claramente que: «… por lo que toca a la pregunta que hace Vuestra Señoría sobre si estas muestras an de ser en cobre o en plata, puedo dezir a Vuestra Señoría que devíendose pasar a manos de Su Majestad las que se an pedído a Vuestra Señoría por mi papel de 19 del corriente consideró la Juntta que deven estar acuñadas en platta, estando Tambien en la ynteligéncía de que quando se hubieren de remittir por muestras a las Casas de Moneda, bastará que lo esten en cobre segun se prevíene en la ordenanza…» (sic).(7)

Después de recibida la respuesta sobre el metal en que serían hechas estas muestras, parece haber habido una demora interna en la Casa de Moneda de Madrid, de la cual, la documentación no hace mención. La siguiente noticia no nos llega sino hasta poco más de un mes después, cuando el 6 de Octubre de 1729 se informa que: «…Paso a manos de Vuestra Señoría las dos muestras de Reales de a ocho, de Reales de a quatro, de Reales de a dos, de Reales senzillós, y medios Reales del cuño de dos Mundos executados ayer tarde en esta Real Casa para que Vuestra Señoría y la Junta executen con ellos lo que su Majestad tiene resuelto». (8) Estas muestras no llevaban marca de ensayador ni denominación. Pero se sabe que el ensayador responsable hubiera sido Juan Joseph Caballero, quien poseía el oficio de ensayador propietario de la Casa de Moneda de Madrid desde el 14 de abril de 1728.

Aunque la documentación encontrada no narra lo ocurrido después de que los dos juegos completos de muestras fueran presentados al Rey, es casi seguro que uno de estos le fue entregado a Don Nicolás Peynado Valenzuela, quien estaba siendo enviado a México por el Rey como el nuevo director de esa ceca, viajando junto a su teniente, Alonso García Cortes, y al tallador Francisco Monllor. Cabe mencionar que, aunque se ha propuesto que la muestra (o en este caso, las muestras) fue enviada desde España a manos del Virrey de la Nueva España, esto no tiene sentido histórico. Paso a explicarme: está claramente determinado en la documentación existente que las muestras eran enviadas para uso interno de las cecas, es decir que era la norma ser enviadas a sus directores, para ser entregadas posteriormente a los talladores y que se armaran los diseños correctamente. Que fuera el mismo Peynado quien transportara estas muestras a México no hay manera de probarlo, pero todo apunta a que si no él, quizás Monllor las habría llevado. La evidencia que prueba esto es que en el registro de manifiesto rendido de los barcos donde se enviaron las nuevas maquinarias y herramientas en 1730 para la mecanización de la ceca no aparecen estas muestras declaradas oficialmente, con lo que se deduce que alguien las llevaba entre sus pertenencias personales por no ser éstas del interés oficial a ser mencionadas en la documentación oficial.(9)

Las últimas noticias que tenemos de estas muestras, ya estando en México, provienen del Juez Superintendente de la ceca, José Fernández Veitia Linage, quien narrando el 18 de septiembre de 1732 3  algunos asuntos de las labores de la talla en esa ceca indica que: «…teníendo presente la data de la nueba Ynstruccíon dada para el Govierno y Díreccíon de Sus Reales Casas de Moneda, en el año pasado de 1728, en que se mandaron que para que no haya varíacíon alguna en estas, ní en las demas círcunstanías de las Monedas que se labraren en Spaña é Yndías se remítan (como defacto se remítíeron las Matrízes de Punzonería, Órlas, letras y Grafilas que ymítasen y Síguíesen los talladores, vniformemente en todo el repartimento de Punzoneria de ellas, sín díferencía alguna, remitíendoles también Monedas efectuadas en cobre (que aquí viníerón de plata) para que sirbiésen de muestras…» (10)

Con esta información podemos ahora, finalmente, restituir este ejemplar de 1729 del Museo de la Casa de Moneda de México a su respectivo lugar en la historia monetaria de España y de Hispanoamérica. Pero ya no solo como una simple muestra de una moneda columnaria preparada en España y enviada a México, sino como uno de los ejemplares de esta moneda preparados en plata para los ojos del mismísimo Rey de España, Felipe V.

  • Quiero personalmente darle las gracias a Ricardo de León Tallavas, quien contribuyó a la preparación de este artículo, no solo proporcionando imágenes tomadas por él de la muestra de la moneda columnaria de 1729, sino también, editando su versión final.

Referencias

1 Iconografía de Monedas y Billetes Chilenos: Colección de Monedas y Billetes del Banco Central de Chile. Investigación y textos: Juan Manuel Martínez y Lina Nagel Vega. China: Origo Ediciones, 2009, pág. 20. Real Ordenanza del 9 de junio de 1728.

2 Tomo tercero de Autos-Acordados que Contiene el Libro Quinto por el orden de títulos de las Leyes de Recopilación. Por Don Joachin Ibarra, Impresor de la cámara de su

3 Archivo General de Indias (AGI): México, 749.

4 AGI (ibid, n. 3).

5 AGI (op. cit. n. 3).

6 Sánchez Castaño, Juna José, “Estudio acerca de los rodillos de pruebas del Real Ingenio de la Moneda de Segovia”, publicado en NVMISMA: Revista de Estudios Numismáticos, Sociedad Ibero-Americana de Estudios Numismáticos, Número 254, Año LX (2010), pág. 222.

7 AGI (op. cit. n. 3).

8 AGI (op. cit. n. 3).

9 AGI: Contratación,1326.

10 Archivo General de la Nación (AGN): Instituciones Coloniales, Real Hacienda, Casa de Moneda (021), Vol. 66, Exp. 7.

Bibliografía:

Archivo General de la Nación: Instituciones Coloniales, Real Hacienda, Casa de Moneda (021), Vol. 66, Exp. 7.

Archivo General de las Indias: Contratación, 1326 México, 749

Iconografía de Monedas y Billetes Chilenos: Colección de Monedas y Billetes del Banco Central de Chile. Investigación y textos: Juan Manuel Martínez y Lina Nagel Vega. China: Origo Ediciones, 2009.

Tomo Tercero de Autos-Acordados que Contiene el Libro Quinto por el orden de títulos de las Leyes de Recopilación. Por Don Joachin Ibarra, Impresor de la cámara de su Majestad. Madrid, 1777.

Sánchez Castaño, Juna José, “Estudio acerca de los rodillos de pruebas del Real Ingenio de la Moneda de Segovia”, publicado en NVMISMA: Revista de Estudios Numismáticos, Sociedad Ibero-Americana de Estudios Numismáticos, Número 254, Año LX (2010), págs. 197-224.

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